29 de septiembre 2022

Con relación a la situación actual de la atención en Salud Mental de niñas, niños y adolescentes, nuestra Asociación considera oportuno expresar:

 

DESAFÍOS Y PROPUESTAS PARA EL PRESENTE Y EL FUTURO

 

Con relación a la atención en Salud Mental de Niñas, Niños y Adolescentes consideramos oportuno desde nuestra Asociación, expresar nuestra preocupación actual.

Entendemos que el futuro es la Infancia y la Adolescencia, que también son nuestro presente. Según la reciente publicación de INDEC, la pobreza infantil afectó a 50.9% del total de niña/os menores de 14 años en el primer semestre del 2022 y, de acuerdo a estimación de Censo 2022  se corresponde a 5.54 millones de niños menores de 14 años, de los cuales 1.38 millones son indigentes. Esta realidad compromete el destino de nuestra sociedad, obstaculizando su pleno desarrollo a nivel individual y colectivo y conlleva grados crecientes de padecimiento de no tomar medidas que reviertan dicha realidad.

Siendo nosotros profesionales, trabajadores, docentes e investigadores del área de Salud Mental Infantojuvenil, con inserción en los múltiples sectores de salud y atención existentes en todo el territorio nacional; NO desconocemos los conflictos de intereses entre financiadores, prestadores, Poder Judicial, Legislativo y Ejecutivo que afectan directamente a la población infantojuvenil. No apelamos a las buenas intenciones o a la buena voluntad sino al apoyo efectivo en políticas públicas con apoyo presupuestario cierto en el tiempo; y dado que esta propuesta pretende ser consecuente en el tiempo a venir, la primer medida a considerar es apoyo presupuestario, plurianual, por 5 años . El presupuesto debe contemplar la formación del personal capacitado en la población infantojuvenil, imprescindible para sostener el esfuerzo que requiere la promoción de la salud, la prevención de la enfermedad, la atención integral, la rehabilitación, todas ellas oportunas, en la comunidad y en redes de complejidad creciente.

Se deben priorizar los escasos recursos hoy existentes: profesionales capacitados en Salud Mental, en los distintos subsistemas: público, privado y obras sociales.

De este modo, corresponde HOY llamar a la coordinación de esfuerzos para afrontar la Urgencia y Emergencia que afecta a la Salud Mental de la Infancia, en desarrollo de DETECCION precoz de síntomas y DERIVACIÓN oportuna para no esperar el intento autolítico como caracterización de la «gravedad» de la situación.

La falta de recursos y dispersión de esfuerzos atenta contra la oportunidad de la respuesta.

Recomendamos:

  • Asignar presupuestos acordes a lo establecido por la Ley Nacional de Salud Mental, con partidas plurianuales para capacitación y sostén y desarrollo de los planteles profesionales acordes con los datos demográficos y sociales.
  • Favorecer el diálogo intersectorial imprescindible para una mejor respuesta. Nación/provincia/subsectores/obra social/medicina prepaga /sector privado.
  • Impulsar el desarrollo de redes de servicios de salud mental en todos los niveles de atención.
  • Promover la creación de centros asistenciales y dispositivos intermedios en todo el país.
  • Fortalecer y capacitar los recursos humanos mediante la formación continua en salud mental de la infancia y de la adolescencia en todos los niveles de atención.
  •  Mejorar las condiciones laborales y salarios a fin que resulten consecuentes con la tarea y responsabilidad que desempeñan los equipos, en todos los sectores.
  • Considerar los cuidados emocionales, imprescindibles a la tarea que realizan los equipos interdisciplinarios como parte de las condiciones laborales, previniendo el burn out.
  • Aumentar la disponibilidad de profesionales y de equipos de salud mental infanto juvenil acorde a la demanda interna y externa, creando, de no existir, equipos interdisciplinarios de guardia y de atención para las internaciones infanto juveniles, tanto en hospitales generales, en hospitales especializados como en centros asistenciales periféricos de primer nivel.
  • Incrementar el plantel de psiquiatras y especialmente de psiquiatras infanto-juveniles en los distintos efectores de salud.
  • Elaborar un mapa de servicios que incluya la disponibilidad de Servicios de Salud Mental Infantojuveniles y camas en cada área por si se requiere derivar, que sea sustentable, accesible y en red.
  • Sostener y adecuar los hospitales especializados en salud mental y generar y ampliar equipos de salud mental en hospitales generales, todas instituciones que cumplen una importante función durante la post pandemia, sin las cuales gran parte de la población vulnerable no puede acceder a la asistencia.
  • Reconocer la importancia del proceso diagnóstico psiquiátrico en niñas, niños y adolescentes, vinculado al diseño e implementación de las estrategias terapéuticas, que pueden incluir el uso racional de los tratamientos psicofarmacológicos, valiosa herramienta que aporta al alivio del padecimiento de los pacientes y sus familias, y que posibilitan una mejoría notable en la evolución y calidad de vida, como se evidencia en los procesos de desinstitucionalización e inclusión comunitaria de la población infanto juvenil con patologías psiquiátricas severas o con condiciones complejas de discapacidad.
  • Impulsar la organización de los equipos interdisciplinarios, disminuyendo la dispersión entre la práctica interdisciplinaria y las responsabilidades profesionales e incumbencias a fin de disminuir la exposición de los médicos psiquiatras a requerimientos excesivos y procesamientos judiciales.
  • Generar espacios de diálogo entre distintas líneas de salud mental apostando a la construcción de conceptualizaciones en el marco de la salud mental integral, para evitar el pensamiento único y parcializado que cuestiona la práctica psiquiátrica infantojuvenil, dado que este reduccionismo tiene consecuencias negativas en lo asistencial.
  • Valorar los avances científicos y conceptuales de las actuales y diversas corrientes médicas, psicológicas y de otras disciplinas del campo de la salud mental, propiciando la investigación.

Por todo lo mencionado, es preciso tomar conciencia de la grave situación que atraviesa gran parte de las niñas, niños y adolescentes de nuestro país. Al mismo tiempo urge comprometerse en estrategias y medidas concretas para la salud mental infanto juvenil en el marco de la perspectiva de derechos para que éstos sean efectivamente garantizados.

COMISIÓN DIRECTIVA

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