Compartimos los aportes realizados por la Comisión Directiva de AAPI a la Dirección Nacional de Salud Mental y Adicciones para la elaboración del Plan Nacional de Salud Mental para los próximos 5 años.

Director Nacional de Salud Mental y Adicciones
Ministerio de Salud de la Nación
S / D

Estimado Dr. Barrionuevo:

La Asociación Argentina de Psiquiatría Infanto Juvenil y Profesiones Afines ha recibido la invitación a participar en la elaboración de un Plan Nacional de Salud Mental para desarrollar entre el 2021 y el 2025.

A pesar de contar con muy pocos días para hacer nuestros aportes, los profesionales y especialistas han hecho el esfuerzo de transmitirle algunas ideas y conceptos. Entendemos que es de la mayor importancia la participación de las asociaciones científicas en un proyecto tan sustancial.

En primer lugar quisiéramos señalar la necesidad de la inclusión de la Salud Mental Infanto juvenil tanto en los aspectos vinculados a la prevención, en los distintos estamentos de la comunidad, como en la especialización en terapéutica y rehabilitación.

El área Infanto juvenil está ausente en muchas regiones del país y, donde existe, los recursos profesionales resultan insuficientes para la demanda asistencial.

Entendemos que esta área debe formar parte del plan quinquenal proyectado. La mayoría de las patologías y trastornos mentales que se presentan en la edad adulta tienen comienzo en la infancia y adolescencia y su inclusión no solo alivia el sufrimiento de los niños y sus familias, sino que pensamos que de las políticas sanitarias que se arbitren en esta área depende en gran medida los aspectos futuros de la salud de nuestros ciudadanos.

Debiera considerarse como prioritario el trabajo de prevención  del  consumo de alcohol, y sustancias psicoactivas,  factores tóxicos  en el neurodesarrollo, con posibilidad de secuelas irreversibles, que potencian la aparición de patologías mentales.

En relación a los puntos que parece que opusieran la Salud Mental Comunitaria con la práctica profesional en los hospitales especializados pensamos que es un error ya que no hay Salud Mental sin Psiquiatría y el trabajo dentro de los Servicios y los Hospitales especializados es la respuesta terapéutica a diversos estados y trastornos psicopatológicos que tienen la indicación precisa de ser asistidos en esos efectores integrantes de la red de salud.

La política de desalentar la internación en hospitales de especialidad no considera varios factores que surgen de la realidad clínica y asistencial. Por ejemplo, los boxes de las guardias de los hospitales generales muchas veces no pueden dar asistencia adecuada a pacientes que llegan con lesiones graves porque están ocupados por pacientes con distintas problemáticas sociales, por consumo problemático de sustancias o condiciones psiquiátricas que permanecen en la guardia durante meses al no poder ubicarse familia continente que acompañe y/o dispositivos adecuados donde derivarlos. Sería importante la consulta específica con los colegas que dentro de nuestra asociación tienen experiencia de décadas en internación por patología psiquiátrica grave en sala de hospitales generales, con proyectos que llevan mucho tiempo de implementados correctamente para la población infanto juvenil.

En relación a los protocolos de indicación de psicofármacos no son tales. Todas las especialidades médicas tienen guías de tratamiento que surgen del trabajo de los mejores especialistas en cada disciplina.

Coincidimos en la necesidad del trabajo interdisciplinario, el cual es posible porque cada profesional de cada disciplina ha sido formado en distintas incumbencias y destrezas, y ante la complejidad del abordaje del paciente y de su familia necesitamos de la articulación de diversos saberes, cada uno desde su especificidad .

En lugar de hablarse de cerrar instituciones debería hablarse de abrir más servicios en la comunidad, más instituciones intermedias, más camas de internación, de hacer una verdadera adecuación de los Servicios de Salud Mental en los hospitales generales con infraestructura y personal especializado en Psiquiatría y Salud Mental.

Se evidencia una severa carencia de dispositivos residenciales de rehabilitación psicosocial para adultos, dispositivos clínicos y sociosanitarios prácticamente inexistentes en la población infanto juvenil, carencia escasamente cubierta con una oferta de hogares convivenciales sin equipos técnicos adecuados y que no abordan las problemáticas graves de salud mental y no realizan el trabajo específico para la revinculación con los grupos familiares primarios. Resulta muy penoso observar el creciente aumento de pacientes psiquiátricos en condición de calle, que comprende un número creciente de población adolescente.

 Hay varias temáticas fundamentales que no son consideradas en el borrador del plan de salud mental, entre las que podemos mencionar la falta de dispositivos institucionales y/o suficientes equipos asistenciales de salud mental para el abordaje de las problemáticas de los vínculos tempranos materno-filiales cuando hay patología psiquiátrica materna asociada. No se observan acciones concretas para el abordaje de las consecuencias psicopatológicas de los diversos tipos de violencia, incluyendo el abuso sexual infantil, ni articulación efectiva con el área de educación, problemáticas que tanta influencia tiene en el desarrollo de los trastornos psiquiátricos severos en todos los grupos etarios. También sería deseable una mayor articulación con el área de discapacidad, lo que resulta crucial ya que se necesita un desarrollo conjunto de la cobertura, la gestión administrativa y financiera de los servicios prestacionales de salud mental que permita el acceso de la población usuaria a los equipos terapéuticos, de rehabilitación y a los sistemas de apoyo que los niños y adolescentes con discapacidad intelectual y mental y sus familias precisan para su bienestar general y para su desarrollo evolutivo.

Actualmente y desde hace muchos años, los médicos que trabajamos a lo largo y ancho del país lo hacemos en condiciones altamente precarias y en la mayoría de los casos con escaso apoyo de las autoridades, sin lugares para derivar, con una oferta asistencial escasa y centralizada y con pocos recursos humanos y de infraestructura. 

Por último, queremos destacar que para elaborar este proyecto a conciencia debe contarse con el presupuesto adecuado porque de lo contrario el Plan quedaría sólo como una declamación de buenas intenciones.

Queremos reiterar nuestra disposición a colaborar en todo lo que implique el mejoramiento de la Salud Mental Infanto- juvenil en nuestro país

Lo saludamos cordialmente

CD AAPI
Dr. Pedro Kestelman
Presidente