Comisión Directiva de AAPI

Esta institución ha participado con otras asociaciones médicas como así también con instituciones que se implican con su práctica en la salud mental presentando en conjunto un proyecto de ley que se elevó a la dirección de Salud Mental en 2008 y la cual no se ha tenido en cuenta, como así tampoco invitaron a expertos en la materia a colaborar en la redacción de la nueva Ley.

Cuando se conoció el proyecto que impulsaba el Ministerio de Salud de la Nación tratamos todas las sociedades de incluirnos con nuestras opiniones y conocimientos para mejorar y/o modificar la misma en beneficio de la comunidad. No tuvimos éxito.

Visitamos a diputados del Congreso de la Nación que estaban en la Comisión de Salud, explicando los pormenores de la Ley, demostrando que en las condiciones en que estaba la Salud Mental esa ley era inaplicable (algunos la definieron como una ley de biblioteca). Sin embargo, esta Cámara en el momento de la votación le dio media sanción.

Luego de esto nos dirigimos a la Comisión de Salud de la Cámara de Senadores de la Nación, donde si nos dieron la oportunidad a representantes de la Salud Mental, como al profesor de Psiquiatría y Salud Mental de la Facultad de Medicina de la UBA, a la COMRA, a la Asociación Médica de la Plata, AAP, APSA y AAPI, a que expusiéramos nuestros puntos de vista y así la Ley fue aplazada durante un año. En 2010, en una noche antes de que culminaran las sesiones del Congreso se votaron más de cien leyes, entre ellas la Ley de Salud Mental.

Sin discusión se sancionó la Ley.

Poniendo en práctica esta Ley, el Órgano de Revisión que surge de la misma, visitaba los servicios de salud mental invocando la defensa de los derechos (humanos) de los pacientes, y los profesionales aparecían como los torturadores, sospechados de maltratadores y de abuso de la “medicación”.

De cualquier manera, continuamos tratando de demostrar que nuestro interés era aplicar una posición científica y técnica sobre la terapéutica y la comprensión de la enfermedad mental.
En el 2014, el Ministerio de Salud de la Nación nos convocó a redactar la reglamentación de los artículos que aún estaban sin completar, y ahí también participó AAPI con otras asociaciones.

Es decir que nos hemos preocupado siempre de estar incluidos, pero la fuerza política del grupo que fue mentora de dicha ley no tenía tregua y no aceptaba nada de lo que surgiera del campo de quienes practicaban la asistencia a la población. Se sostenían como iluminados y tomando los trastornos psíquicos desde un origen en lo social sin prestar atención que hay casos severos que entran en el orden de la “enfermedad mental”, es decir de la psicopatología.

Y hoy nos encontramos que no existen las condiciones para poder hacer efectiva esa Ley, dado que la infraestructura reinante continúa siendo la misma, sin cambios, sin mayor cantidad de servicios de asistencia en centros de salud, sin prevención primaria, asistencia de primer y segundo nivel y servicios de internación en los casos que fuera necesario; es decir, una red posible de contención con los casos de consultorio y/o de internación.

La redacción de esta ley está construida como un listado de buenas intenciones, sin generar las bases para poder sostener los enunciados proclamados en cada uno de los artículos.
En la actualidad observamos que la red de Salud Mental funciona deficitariamente, y es la Dirección de Salud Mental y Adicciones quien tiene la responsabilidad de encargarse de mejorar el sistema.

Debemos reconocer que es el esfuerzo de los profesionales que se desempeñan en este ámbito los que de alguna manera sostienen la demanda en los servicios de los hospitales públicos y de los hospitales de especialidad.

A partir de la vigencia de la Ley, desde 2011 en los congresos de APSA se generó un espacio que se denomina “Observatorio” sobre el funcionamiento de la Ley 26657, valorando las distintas experiencias y cuáles son sus dificultades y aciertos. Asimismo, AAPI ha realizado jornadas con profesionales de la salud y del campo legal sobre la ley y seguiremos porque este tema no está agotado.

Es nuestro interés como profesionales de la salud y de la salud mental impulsar las transformaciones necesarias para efectivizar el desarrollo de una práctica clínica en bien de la comunidad y reiterar que para poder elaborar planes, leyes y su reglamentación es importante tener en cuenta a los representantes y al equipo interdisciplinario de la Salud Mental.

Dra. Celina Renée Fabrykant
Presidenta